Hace un tiempo, paseando por la ciudad me encontré con una sorpresa muy grata: una intervención artística de lo más extraña que hacía que mi mirada y la de muchos paseantes volvieran a dirigirse a una escultura muchas veces olvidada de la vía pública. Sí claro, era El Gato de Botero (Rambla del Raval, Barcelona), pero estaba vestido de pies a cabeza con un traje de camuflaje poco disimulado que lo hacía resaltar en el espacio urbano y en la vida cotidiana. Hoy después de mucho remenear en la internet os comparto el vídeo de cómo la artista polaca Olek llevó a cabo la maniobra de forrar esta tremenda bestia de bronce.

¡Impresionante, habéis visto que traje más grande ha hecho a ganchillo! Recuerdo que ese día iba con mucha prisa a encontrarme con alguien y cuando lo vi frené en seco, me quedé mirándolo por unos buenos 10 minutos olvidándome por completo de mi compromiso :P.

A tod@s: ¿Se os ocurre alguna intervención urbana que os haya dado una sorpresa como esta?