Estaba yo muy contento de camino a trnd en bicicleta (ya sabéis lo mucho que me gusta mi bicicleta) y de pronto oigo “pfffffffff”. ¡Pinchazo! Un pequeño cristal muy afilado se había incrustado en mi rueda, dejándome a medio camino y movilizado sobre mis dos pies.

fuera-de-quicio-jpg

Creo que la foto y el título lo dicen todo. ¡GRRRRRRR! A veces las cosas más pequeñas son capaces de alterar nuestro estado de ánimo y ponernos de mal humor y la única manera de quitarnos ese mal rollo de encima es hablando de lo que nos pasó (como hago yo con vosotros).

A tod@s: hablemos de nuestros “pinchazos”, de las cosas que nos sacan de quicio. Hasta podemos darles un giro y, ¿quién sabe? reírnos un rato :).