Para nuestros productos utilizamos cierres al vacío, llamados cierres twist-off y están disponibles en dos variantes.
Uno hace claramente “clic” cuando se abre por primera vez como sucede por ejemplo con los frascos de mermelada.
La segunda variante que se utiliza en nuestras botellas, hace “clic” muy débilmente, a menudo de forma no audible. Esta segunda variante tiene la ventaja de que si se produce una sobrepresión en la botella (por ejemplo, debido a una manipulación higiénica incorrecta del producto), la sobrepresión se libera de forma segura a través del cierre.
En cualquier caso, la “originalidad” del producto está asegurada ya que la caja exterior está precintada.